13 mayo 2011

Realidad

Era la típica tarde de primavera. Los niños corrían por el parque que hay cercano en mi casa mientras sus voces infantiles y chillonas se colaban por la ventana hasta que llegaban a mis oídos frases como tú la puertas, eso no vale o se lo voy a decir a tu mamá. Mientras esto sucedía en el exterior, en mi casa yo entré a la ducha. Hacía calor, puse el agua lo más caliente que mi piel pudo soportar, me encanta el agua caliente, a pesar del calor primaveral. Las gotas empezaron a salir en forma de agujas líquidas que se estrellaban fugazmente contra mi espalda; envidio absolutamente a esas gotas, nacen débiles, tienen una vida fuerte pero efímera, sin llegar a conocer los fondos de cloaca que tiene esta vida, y acaban estrellándose, muriendo rápidamente, y una vez muertas sin dolor alguno se vuelven nuevamente débiles y sus cadáveres se unen en mi espalda hasta que van cayendo, deslizándose hasta que llegan a su tumba circular. El baño empezaba a llenarse del agradable vapor de agua, ese vapor que sube lentamente, te aísla del mundo y te trae a esa nube donde tan fácil es pensar. Cierro los ojos, las gotas acarician y miman mis párpados, mente y cuerpo se separan, paz absoluta. De repente un ruido estorbó mi estado de paz; abrí los ojos y a través del vapor conseguí divisar la puerta, cerrada, yo lo había dejado abierta. Se sucedían los ruidos, avancé hacia la puerta, pensé, temí, respiré, no parpadee y entonces, estaba ante la puerta. Nunca había recordado la puerta tan grande robusta y a la vez débil y perfectamente atravesable. Tenía miedo. Apoyé mi cabeza entre el marco, suspiré por la pequeña separación entre el marco y la puerta, alguien parece contestarme del otro lado con otro respiro. Finalmente me armé de un falso valor, valor que no estaba ni en mí ni en el baño, y abrí la puerta lentamente como si esperará que de un momento a otro una fuerza infinita y sobrenatural acabará brutalmente con mi vida, pero no fue así. Solamente había vacío, vacío y la iluminada oscuridad que lanzan las persianas; ya no habían gritos infantiles, añoraba los gritos del tú la puertas, me hacían sentir a salvo. Avancé con cautela y desconfiado hacia mi habitación, a paso, sin prisa, y cuando llegué un viejo estaba sentado en el centro de mi habitación. Una extraña luz dorada iluminaba la habitación. El viejo era un hombre perfectamente afeitado, vestido con un fin y elegante vestido negro con una corbata habitada. Sus zapatos relucían como un espejo. 
Sus labios se abrieron y empezó a hablar.
Bienvenido en el mundo real, el mundo de los sueños te tiene absorbido, ya nunca te pasas por aquí -dijo tranquilamente.
Te conozco? -pregunté con una sensación de ya conocer a ese señor.
Siempre igual, te haré la habitual charla -dijo cargándose de paciencia- Eras un nahumeno, somos nahumenos. Tú sufres una enfermedad que te impide recordar tus regresos en el mundo real, sin embargo, recuerdas con total realidad tus sueños, por eso creas que eres un humano.
Quería negar esa explicación pero los argumentos del octogenario no me resultaron extraños, sino que los asimilé.
Y existe solución para mi enfermedad? - pregunté.
Lo estamos investigando, ahora me tengo que ir, volveremos a hablar -sentenció el viejo.
Parpadeo y el agua continuaba con sus intentos de agujerear mi piel. Salí de la ducha, me sequé y salí por la puerta, abierta. Al pasillo las voces de los niños se abrían entre el viento. Todo va volver a la normalidad, exceptuando que ahora recuerdo mi historia. Algo tiene que ir mal, quizás hayan encontrado cura para mi enfermedad -me dije.
Desde ese momento repetí esa ducha millones a veces con la esperanza de volver a mi vida, pero nunca ocurrió. Ahora solamente puedo ser un solitario nahumeno en un mundo de humanos.
Después de la historia el señor de la bata blanca asintió y me dijo: Tranquilo, volverás. Me dio una pastilla y me devolvió a mi blanca, vacía y blanda habitación donde me dicen que algún día volverá ese viejo señor. Todavía albergo la esperanza, no estoy molesto, sólo echo de menos una camisa de mi talla, esta que me dijeron que llevan los nahumenos no me deja mover los brazos.


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08 mayo 2011

Recuerdos del silencio

El cielo estaba negro pero lo que entristecía el día era el silencio; el mar negro y bravo chocaba ferozmente contra las rocas de la costa, pero lo que destrozaba el día era el silencio. ¿Dónde quedaron los días en los que había sueños y ilusiones? No lo recordaba, ni siquiera recordaba que había cenado el día anterior, solo recordaba el silencio. A la luz de la luna la gente normal dormía, pero él no podía cerrar los ojos. Ella lo abandonó y se llevó sus párpados para que la recordara por siempre jamás, pero él no la recordaba, solo recordaba el silencio. Era un silencio transparente, mudo, de estos silencios que te llenan de tristeza, tristeza que te cala en los huesos, como el frío de la noche del Mediterráneo; así era su silencio.
¿Dónde quedaron los días en los que la fama habitaba en sus excelentes obras? No lo recordaba. Ahora solo mojaba su pluma en el tintero, sí, era así de arcaico, y se disponía a escribir las últimas palabras de su carrera, carrera que es su vida, porque después solamente observaría como llora el cielo y como se enfada el mar. Cogió su libreta y empezó a escribir, y decía así...
...El cielo estaba negro, pero...


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06 mayo 2011

Un viaje a la Tierra

Y la Luna se abrió. De ella surgió lo más bonito que los ojos de un ser humano han podido ver. Todo cambió desde ese momento. Los años no pasaron del 2020, los calendarios ya no tenían importancia; el cielo brillaba con un azul de pureza semejante al blanco; las nubes eran esponjosas como el colchón más agradable del mundo; el agua corría más rauda y limpia que nunca; las guerras terminaron; ya nadie lloraba; todos sucumbieron a la belleza del interior de la Luna.
Un día de un mes de un año posterior al 2020, en las orillas de una hermosa playa, aterrizó una nave procedente de Júpiter. De ella desembarcó Larvec, presidente de Júpiter, el planeta del cual cuando se abrió surgió el resto del universo. Vino a observar a estas criaturas ante las cuales la Luna, la maravilla más preciada por el resto de los planetas, se habia abierto. No comprendía porque se había abierto ante estos seres y no ante Júpiter, el planeta más grande; Marte, donde habitan los más hábiles guerreros del universo; Neptuno, el planeta que manda sobre todos los océanos o Venus, el planeta más bello que nunca ha existido.
Durante su estancia en la Tierra vió que todos se llevaban bien gracias a la magia de la Luna. Las peleas no existían, se bastaban sin partidos políticos y sin policía, todos cumplían las reglas, todos trabajaban para todos y nadie era egoísta. Al ver esto Larvec se dió cuenta de lo que sucedía y organizó un congreso interplanetario para comunicar a los países el porque de la apertura de la Luna a los humanos.
-Amigos -comenzó su discurso Larvec- Os he reunido para responder a la cuestión que más os ha inquietado desde hace mucho. En mi viaje a la Tierra he apreciado la perfección, son los seres más espléndidos que he visto, todo esto por el efecto de la Luna claro. Me paré a reflexionar y pensé porque se le otorgó este enorme privilegio a una raza cruel, egoísta, mezquina, deleznable, interesada... Y ya lo tengo claro, la Luna es sabia. No es un privilegio, sino un castigo. Tras observar su actitud vi a los seres más aburridos del universo, su perfección es más soporífera que el propio discurso del rey de ese país terrícola llamado España. ¡Por Júpiter! Si tienen hasta una cantidad limitada de alcohol que pueden ingerir, las parejas están felizmente casadas, ¡casadas! Pasan toda la vida junto a la misma mujer. Eso es amigos, la mediocridad de esa raza les ha condenado a la perfección. Rezemos y seamos simplemente correctos, que mejores son millones de años siendo rigurosamente correctos, que no perfectos, que unos cuantos millones de desfase y estar condenados el resto de la existencia a la perfección.

03 mayo 2011

Historia de una vida perdida (1 de 7 partes)

Sigue muriendo a ritmo de procesión, poco a poco, alargando el sufrimiento lo máximo posible. La primera herida está en su gemelo izquierdo. Esta herida cuenta la primera historia, que dice...
...Era yo un niño inocente, ignorante, féliz. Corría por los campos que se sucedían bajo mis pies. Era una parte más de la naturaleza, ella me amaba y yo a ella también. Pero algo sucedió, algo que no me dejó continuar siendo niño, algo que me arrojó a la dura vida sin tener en cuenta mi condición de infante de 6 años.
Un día de agosto, de esos en los que no hay colegio, iba yo vestido con mis pantaloncitos cortos y mi camiseta roja con dibujos de mi personaje animado preferido. De repente, un coche se situó a mi lado y me dijo que si me gustaban los caramelos, a lo que yo dije que sí efusivamente, me encantaban los caramelos. Subí a su coche y me llevó a una cabaña ruinosa situada a las afueras. Al entrar a su casa me cogió y me arrojó a un colchón situado en el suelo. Asustado y confuso le dije que me tenía que ir pero me dijo que esperara, que cuando me diera el caramelo me podría ir. Me obligó a hacerle una felación al ritmo que él marcaba, en el momento que paraba me propinaba puñetazos. Cuando me ordenó parar no fue para que me fuera. Me cogió de las caderas y me puso boca arriba, con mis pequeñas piernas abiertas y poco a poco introdujo su pene en mi ano. Me dolía, lloré, supliqué, rogué, le maldije infantilmente. Mientras tanto él reía y gozaba, su placer se disparaba, notaba su respiración y sus pulsaciones cada vez más aceleradas. Finalmente eyaculó dentro de mí. Me llevó a un solar cercano a mi casa donde apenas pasaba gente y me dejó allí. Cuando mis padres me encontraron lloraron y blasfemaron ante ese dios que tan bonito mundo ha creado. Nunca volvió a ser lo mismo, mis padres nunca me trataron igual, quizás en parte, porque a partir de ese momento nunca volví a ser el mismo, ya no me gustaban los caramelos.

30 abril 2011

Historia de una vida perdida (Introducción de 7 partes)

Encima de la cama yace tumbada mientras muere, llora, sufre, se tortura, reza al dios en el que nunca ha creído. Está quieta, piensa pero no habla, baila, sin moverse, sobre los pedazos del fracaso de su vida precaria. Levanta con esfuerzo los párpados, mira las hélices del ventilador, giran, raudas y infinitas, dibujando una circunferencia que nunca ha existido. Quiere pensar pero no puede, el alcohol corre por sus venas junto a las drogas. Procedente de los fondos del sitio en el que está llegan notas de una canción desesperada, las notas cortan su débil tez, le susurran al oído pero ella no las oye. Mueve los labios secos, finos, blancos como la muerte, fríos como el ártico, desoladores, se mueven al ritmo de una música que no existe intentando descubrir una fórmula mágica que se la lleve, al cielo o a la tierra, pero que la saque del infierno que ha creado en su vida. Y mira hasta donde el mugroso techo le permite. Sus ojos son azules, vacíos, empapados de sangre que llora al no quedarle más lágrimas. En sus brazos se suceden numerosos agujeros de cuchillazos, profundos, sangrantes, desprenden olor a putrefacción, bonitos.
Cada herida cuenta una historia, siete heridas, siete historias, historias que al mismo ritmo que ella muere irán publicándose en las tristes páginas de este blog.

25 abril 2011

Historia de una noche accidentada

Fuera mueren las gotas
estrellándose contra el asfalto.
El cielo llora triste y oscuro,
la sonora lluvia cae hasta el fin de mi mundo.

Dentro el silencio come mi vida,
marchita, cual lince sin vista.
Duele pensar en lo que deseas ser
y quizás nunca serás.

En la estancia sellada se cuela
el viento. En mi interior
solamente miedo. Los sonidos
que no existen, en mi cabeza son
aterradores. A priori solo muebles
y restos de alcohol, desde mis ojos
asesinos y terror.
Hay una sombra a mi derecha,
algo punza mi nuca,
algo muerde mi pierna.
Abro los ojos, solamente veo vacío.
En la estancia reina el frío.
Dije: "Antes de que él me mate
lo haré yo".
Minutos más tarde mi cuerpo
yacía muerto y tranquilo.

¿Un asesino quizás?
No lo sé.
Lo único que sé con certeza
es que lo me mató fue mi cabeza.

14 abril 2011

La nostra societat

I d'un poble conscient i que aprén
sortim els homes del demà,
amb valors renovats i lleials,
la nostra bandera, la llibertat.

I tots junts a una veu,
tots junts, germans, cridem,
per la justícia actuem baix uns valors,
com a Fança, liberté, egalité, fraternité*.

Abans morirem en la justícia
que viurem en la corrupció.

Si alguna cosa està clara es
que sens dubte, en la bandera portarem:
sempre lliures, sempre junts,
amb el respecte i la llibertat, regnarem.

*Liberté, legalité, fraternité= Llibertat, igualtat, fraternitat.

Açó va dedicat a algú especial que hui compleix anys, espere que es done per eludit, D.F.S