Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

29 mayo 2014

Partitura abismal

Para ti, no por ti, porque lo hago por mí.





 Te enfrentas a mí, sensual, sin ni siquiera saberlo,
bailando un maligno vals de lúgubre música
mientras árboles negros caen sobre tu complejidad;
y tu belleza transforma esta escena en algo siniestro.
Las notas se deslizan entre tus hombros de piel y seda
y te guian hacia mi mente, donde serás eternidad.

Y toco intentando describir toda tu inmensidad
inocentemente, como si una guitarra terrenal
pudiese describir la perfección que nunca antes
habitó este mundo.
Pero sigo deslizando mis dedos entre las cuerdas
como si lo hiciesen entre la gloria de tus entrañas.

Y el tempo nos acerca y ya siento el calor de tu aliento
que acaricia con una inocente travesura mi mentón.
Tu cuerpo, magnético, me atrae hacia ti y el mío
ya pide a gritos nuestra fusión envuelta de perversión.
Intento abrazar tus hombros pero no puedo;
es evidente que no es suficiente esta triste canción.

Abro los ojos y ya no siento tu presencia más allá
de tu reminiscencia rozando mi tez en forma de viento.
Solo queda el regusto de un sueño y el abismo ante mí
y solo piensto en gritar a los dioses que me dejen vivir.
Y en mis manos no hay ni guitrarra ni tus cálidas entrañas,
tan solo mi patetismo y una viscosa mediocridad.

17 mayo 2014

Barro

Miro al cielo una noche,

llueven estrellas de barro,

esquirlas revientan mis pasos;

apocalipsis espacial.


Y me veo ahí,

desdibujado entre sombras

y estrellas podridas,

con la cara sucia de fango.


La suciedad hiela la piel,

me para el aliento,

llueve y se corre

y yo también.


Perdón –fui a gemir-

tu frialdad me ha hecho arder.

No acepto disculpas –dijo-

de a quien muere a mis manos.


Y ahí entendí, mi soledad,

sucio por fuera y corazón

congelado.

Y apagado.


Amaneció y se fueron

las estrellas de barro.

Permanecí llorando

arrodillado ante el sol.


El sol creó costra

caliente de mugre.

Me quedó suciedad

y una quemadura en la cara.


Fue bueno el cambio:

me dejaron las ganas

y solo se llevaron mi corazón,

las estrellas de barro.

02 octubre 2013

Banquete de otoño

Te veo entre hojas caídas de otoño,
suspiran mis ojos atolondrados,
recorren tus rasgos divinizados
mis sentidos que al desearte ahogo.
Y toda tu belleza hierve mi sangre,
impulsos nerviosos recorren mi ser
y mi alma se ahoga y parece saber
que tú me das la vida y que besarte
me da el sueño. Olerte me da el hambre
y tocarte el deseo y me estremezco
 tan solo por pensarte. Yo fallezco
por ti, por el desenfreno que se abre,
por tus  finas telas que me dan paso.
Se acumulan mis delirios furtivos,
acariciar tus bellos dedos vivos
y poseer tu seda en mi regazo.
Agitaremos la tormenta a ojos
de la Luna roja por nuestro fuego
teñida y excitada. Seré ciego
pero sentiré nuestros terremotos.
Y por fin será calmado el bravo mar,
caerá suave la lluvia por tu piel,
rebosará mi paladar de tu miel
y descansaré al oir tu voz hablar.