14 julio 2011

El mataviejos

La larga calle se extendía bajo el agobiante sol de verano. Eran las tres del mediodía así que no había nadie por la calle, solamente él. Caminaba con su mochila a hombros y gafas de sol oscuras tapando sus crueles ojos. No pensaba, solo caminaba inconscientemente hacia el destino que se había fijado. A menudo llevaba una gorra negra a conjunto con su camisa y sus pantalones, también negros. Su fama era pujante en todo el territorio nacional por sus múltiples asesinatos y su frialdad. Se caracterizaba por el asesinato de ancianos y su sangre fría; la prensa más sensacionalista ya le había bautizado con el sobrenombre de El Mataviejos. Su modus operandi constaba de tres fases, entrada en la vivienda sin forzar puertas o ventanas y sin que nadie se percate; asesinato despiadado de su presa, que se encuentra normalmente entre los 65 y los 80 años; dejar una nota informando de las razones del asesinato a la policía.
Dolores, viuda, setenta años, jubilada. Abre la puerta de su casa a la vez que se despide de la vecina con un último cotilleo. Entra a su casa y cierra la puerta. La casa está en silencio pero no vacía. La vieja camina por la casa mientras mentalmente critica a la vecina con la que hace cinco minutos estaba riendo. Deja las bolsas de la compra encima del banco de mármol y entra en la sala de estar. Todo parece calmado, solo hay una cosa extraña, la chimenea está encendida y es verano. Dolores se acerca a la chimenea, las llamas crujen, la oscuridad come a las llamas, tras Dolores un martillo le azota en la cabeza antes de que se dé cuenta.
Dolores despierta. Desde sus ojos ve a un hombre alto y fuerte calentando en el fuego una vara de hierro. Intenta gritar pero lleva una mordaza. Nota como su cuerpo está desnudo. 
-Dolores, Dolores, vas a pagar duro cada cotilleo. Podrás pensar que soy del PSOE y quiero aligerar las pensiones, podrás pensar que soy un maldito lunático, podrás pensar que esto es una broma, pero no es nada de eso. No te voy a negar que me divierto con esto, lo considero un bien para el mundo y disfruto haciéndolo, pero mi intención principal es eliminar a todos los viejos asquerosos y decrépitos de la faz de la tierra. Sois unos seres inmundos e inútiles que no merecéis vivir. Además, tú no eres una vieja normal, no solo das asco sino que también criticas a las espaldas, y por eso no solo te voy a matar, te voy a torturar.
Coge la barra ya caliente y se sitúa junto al débil cuerpo de la anciana. Acto seguido comienza con su tortura quemando el cuerpo de la vieja, una quemadura por cada cotilleo. Comienza a oler a barbacoa, la carne se agujerea sin que la vieja indefensa pueda hacer nada. Cuando la anciana ya no puede ni moverse, él dice: Dolores, ya has hecho honores a tu nombre, ahora toca lo bueno, ahora toca morir. Saca un puñar de su mochila, coloca a Dolores boca hacia arriba y con un corte limpio y profesional rasga su cuello y se lleva su vida. Luego le saca un ojo, lo mete en su bolsillo como trofeo, arregla la escena para la policía, llama para que vayan y se va. Cuando la policía llega ya no está, pero encima de la mesa hay una nota que dice:
Uno menos en el mundo, no hace falta que me deis las gracias por los favores que os estoy haciendo, ya llegará el día en el que yo mismo me haga viejo, ese día me devolveréis el favor matándome  de la manera más cruel jamás inventada.
Reacciones:

4 comentarios:

  1. Gracias Sergio y continuara la historia, mi vida... Todo sigue su curso normal... Yo desde hoy también te sigo.

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  2. Hola Sergio soy Reyes , gracias por tu visita , yo tb te seguiré, escribes muy bien .
    Saludos

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  3. Gracias por los dos comentarios. Se agradecen.

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  4. Pobres viejecitos, sólo les faltaba un asesino en serie, como si ya la vida no los hubiese maltratado bastante...

    Gracias por tu visita

    Saludos

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