
Para ti, no por ti, porque lo hago por mí.
Te enfrentas a mí, sensual, sin ni siquiera saberlo,
bailando un maligno vals de lúgubre música
mientras árboles negros caen sobre tu complejidad;
y tu belleza transforma esta escena en algo siniestro.
Las notas se deslizan entre tus hombros de piel y seda
y te guian hacia mi mente, donde serás eternidad.
Y toco intentando describir toda tu inmensidad
inocentemente, como si una guitarra...