09 septiembre 2010

Gato de la noche

Son las 5 de la madrugada. Estoy regresando a casa después de una noche de fiesta. Atrás queda la música de discoteca cuya calidad es discutible. Avanzo por una calle larga y lúgubre. Es una calle vieja y desgastada. A los laterales ni siquiera hay acera y se levantan unas majestuosas e imponentes casas. Son de estilo barroco con una decoración que habla de dragones. Con la única compañía de la luz tenue de una farola sucia y vieja continuo mi camino. El cansancio es abundante, los ojos están cansados y reclaman unas horas de sueño. Los párpados inician su guerra contra mi y intentan dejarse caer. Mis piernas flojean a cada paso y mi velocidad es más bien limitada. Para mi sorpresa algo se encuentra en mitad de la calle. Una forma oscura y diminuta se alza en mitad del camino y a medida que voy avanzando descubro que es un gato, un gato negro. No puedo evitar meterme en su mirada. Son 2 ojos verdes, grandes y de mirada profunda. Son diferentes a los de cualquier otro gato, son más como de persona. Cuando me doy cuenta de que ese felino está distrayéndome de mi vuelta a casa me apresuro a dejarlo atrás y me llama con un maullido al que no doy importancia. Llego al final de la calle y antes de torcer a la izquierda me vuelvo para echar un último vistazo a dicho animal pero encuentro oscuridad, nada más, aunque todavía noto su mirada en mí.
Por fin llego a casa. La encuentro vacía. Mi padre aún está trabajando y mi madre duerme. Cierro la puerta y ante mi solo encuentro oscuridad. Algo extraño sucede, la oscuridad se mueve y yo no. De repente los muebles que veía con dificultad por la falta de luz desaparecen al igual que el resto de la casa. Solo veo oscuridad a mi alrededor, oigo maullidos y cada vez tengo mas sueño. Pienso que estoy soñando, que los párpados por fin me han derrotado y intento abrirlos para comprobar que todo es normal. Abro los ojos y me encuentro en la calle que minutos antes había abandonado, noto mi mirada mas profunda y descansada. Hacia mí se dirige un chico a paso lento y se queda mirándome fijamente, como inspeccionando mi mirada. Transcurren varios segundos y el chico sigue con su camino. Intento llamarlo pero de mí solo sale un maullido al que hace caso omiso. Cuando llega al final de la calle se gira y me busca, sé que sabe que lo estoy observando pero él no me puede ver, demasiado tarde, ya soy víctima de la oscuridad.
Reacciones:

2 comentarios:

  1. Guau... Veo que has cumplido tu promesa, te superas a cada relato.

    Un consejo, los números, cuando sean cifras pequeñas intenta escribirlas con letras y no con números. Busca más sinónimos para hacer la lectura más amena y entonces tendrás un relato diez veces mejor de lo que este es =)

    Espero que no te moleste que te "critique", solo quiero ayudar ^^

    Vamos... Me estás diciendo que el gato, a ver.. cómo me explico, ¿El gato le ha robado al chico el alma y se la ha sustituido por la suya? O ¿El gato ha soñado y fruto de una intoxicación por leche mezclada por absenta ha creido ser un muchacho?

    En cualquier caso me encata =)

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  2. Necesito criticas para crecer y como eres mi única seguidora tienes todo el permiso del mundo para criticar.

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