02 octubre 2013

Banquete de otoño

Te veo entre hojas caídas de otoño,
suspiran mis ojos atolondrados,
recorren tus rasgos divinizados
mis sentidos que al desearte ahogo.
Y toda tu belleza hierve mi sangre,
impulsos nerviosos recorren mi ser
y mi alma se ahoga y parece saber
que tú me das la vida y que besarte
me da el sueño. Olerte me da el hambre
y tocarte el deseo y me estremezco
 tan solo por pensarte. Yo fallezco
por ti, por el desenfreno que se abre,
por tus  finas telas que me dan paso.
Se acumulan mis delirios furtivos,
acariciar tus bellos dedos vivos
y poseer tu seda en mi regazo.
Agitaremos la tormenta a ojos
de la Luna roja por nuestro fuego
teñida y excitada. Seré ciego
pero sentiré nuestros terremotos.
Y por fin será calmado el bravo mar,
caerá suave la lluvia por tu piel,
rebosará mi paladar de tu miel
y descansaré al oir tu voz hablar.

31 mayo 2013

Universo intratable

Caen las noches dolidas sobre una cabeza mal pensante, cual guillotina imaginaria, cual decepción incrustada bajo la piel irritada. No me protege, el sombrero de mentiras que construyen las notas de viento acariciando el quicio de la ventana. No hace nada ante la inmensidad desengañada, ante la realidad desencantada. Y cae el universo, enorme, sobre mi coronilla, y ejerce presión sobre mis cervicales de mentira, sobre mi cuello de materia, sobre mis ideas incorpóreas. Y solo percibo el polvo estelar que se acumula en el ala del sombrero inventado de mentiras bien planteadas. Presión, siento presión, presión del universo contra mí, de lo verdadero sobre lo imaginado, del todo sobre la nada. Decrezco, como el nocturno de Chopin, como una escalera al infierno, como una cabeza de enano disecada y como la veracidad nunca considerada.
A lo lejos, mientras me aplasta la inmensa oscuridad del cielo infinito, veo esa estrella, por la que juré a la Luna, por la que pedí un préstamo a Dios, por la que prometí dar mi condición de humano. Te juro, universo, que lo intenté; sé que continuarás cayendo sobre mí, como se castiga a los humanos muy osados, como se ajusticia a los traidores de sus amos, como se reeduca a la rana que croa mil poemas a una princesa que no escucha. El polvo de estrellas sigue cayendo sobre el ala de mi sombrero y el universo continúa castigándome por no aprovechar los poderes que me prestó.  Estiro el brazo, única parte que aún posee movilidad; intento tocarla, por última vez, antes de que todo termine, antes de que se escurra, pero se aleja. Se mueve hacia donde yo no estoy, siempre se ha movido, ¿o es que nunca he estirado el brazo demasiado?
Y no es estrella lo que se aleja, más bien es un cometa. Pasó por el lado de mi oreja, me hizo pensar que podía hacerme con su cola, pedí a los dioses mil fuerzas, pero se alejó, pese a todo. Y ya termina la aventura de quien siendo humano pretendió tocar un cometa, de quien pensó que podía poseer con manos desnudas la piel dura de una diosa en forma de roca, de quien osó, siquiera, mirar con ojos sorprendidos a una rosa espacial, una rosa voladora, un amor veloz y una boca de cien nubes esponjosas.
Ya lo siento y me despido, universo, pues nunca pretendía hacerte perder el tiempo, solo quise perderlo yo, un rato, sobre el regazo de acaricias de mil vientos de delicias. Ya lo siento, universo, ya me callo y me voy, ya se cierra el telón de esta aventura, ya caen las persianas de este intento, ya se cierra las puertas de esta vida al universo.

17 mayo 2013

Miles

Mientras en mi mente se mezclan miles de ideas, otras miles se pierden entre la indecisión y la indeterminación más abrumadora. Miles de fracasos preaceptados y miles de fronteras inexistentes nunca atravesadas. Miles de viajes nunca realizados y miles de gotas de lluvia que nunca caerán sobre mi cabeza, ni sobre la suya, ni sobre la vuestra. Miles y miles de risas escondidas en los deseos furtivos nunca llevados a cabo. Miles de luchas perdidas antes incluso de combatir y miles de estrellas apagadas mucho antes de existir. Miles de mares perdidos en unos ojos que no saben nada. Miles de bailes descompuestos en una sala decaída bajo una luz más sombría que iluminadora que nunca pasarán. Y miles y miles de palabras que se quedaran colgando de la garganta por toda la vida, como si fuesen una enfermedad mal curada. Y miles de automentiras que favorezcan una burguesía emocional, un acomodamiento contrarevolucionario, un adiós a una revolución que tanto deseaba. Miles de yos, tus y velas que se derriten antes de prenderse. Sonrisas que no existen, mordiscos que no son, caricias desaparecidas y un hasta nunca cuando ni siquiera hubo un hola. Miles de estupideces no llevadas a cabo. Una luna y un sol jugando a perseguirse. Una personalidad prefracasada. Un delito, mi delito, que nunca será juzgado.

24 febrero 2013

Futuro

Lloran, las hojas ensangrentadas que caen de un árbol que no aman.
Mueren al crecer pegadas a un tronco podrido,
no saben las hojas como aún sobreviven, y se arrancan,
y caen al suelo, llorando y riendo pues duele y alegra un otoño entristecido.

Nunca más beberán de la misma lluvia de la que juntos crecieron
pues alimentaran sus almas diferentes gotas,
volarán llevadas por el viento puro mientras se apenan
al ver morir al árbol del que surgieron y huyeron por ambiciones espinosas.

Y al caer al suelo se llenarán de barro y serán pisoteadas,
vivirán intentando no morir apenadas, pero no se rinden las hojas libres
que crecerán fuertes y decididas, mecidas por el viento del destino
mientras olvidan la mugre del árbol al que un día estuvieron agradecidas.

27 noviembre 2012

Dona vella

Entre sola i mal acompanyada,
vius sotmesa al que et dicta el dolor,
ja ni tan sols, aguantes la força del vent,
dona vella, t'abandona el valor.

Dona vella, dona vella, dona vella,
no te penedisques per pensar amb la mort,
la vida no ha fet res per cuidar-te,
et mereixes una sortida, no tingues por.

Foses negres cauen baix dels teus ulls,
nits en vetla treballant per a dels teus fills
cuidar, però cap dels tres t'ho agrairà.
Dona vella, ets pobra i infeliç.

Dona vella, més treball que vida,
no podies amb un salari  subsistir,
de tres fills i tu mateixa devies cuidar,
a més, d'un maltractador mal parit.

Lligues ben fort, la soga al teu coll,
muntes a la cadira amb la vista ben firma,
saps que ningú correrà a aturar-te,
pels teus ulls aguaita una llàgrima.

Dona vella, tranquil.la, ja tot s'acabat.
No et preocupes que no has sigut covard,
massa has aguantat en el que t'ha donat la vida,
dona vella, descansa que t'ho has guanyat.


11 septiembre 2012

La hegemonía del cazurrismo

Existe un problema de índole social mucho más importante que los problemas político-económicos derivados de la coyuntura económica del momento. Al fin y al cabo, estos problemas económicos son una constante que atiende a los ciclos económicos que viviremos regularmente y periódicamente mientras aceptemos el actual sistema económico.
La crisis viene y va. La ignorancia de la población, la xenofobia, el machismo, el egoísmo, la inexistente honestidad, la homofobia, la carencia de empatía, la discriminación a ciertos sectores sociales, la sumisión de   la mente a la apariencia, la pérdida de la cultura, la degradación de unos valores fijos y la omisión de algunas reglas éticas y morales imprescindibles, entre otros, son problemas que están arraigados en la población y que necesitan una renovación.
No es posible que después de tantos años, cargando con una larga historia a nuestras espaldas, todavía existan actitudes de desprecio humano sin ninguna circunstancia que lo "justifique". Quiero decir, es grave discriminar con el objetivo de enriquecerse, pero es mucho más grave y acusable que un ser humano desprecie a otro sin ningún interés que envuelva esa situación. Todos deberíamos tener claro que un ser humano tiene valor solo por el hecho de existir. El lugar de nacimiento, la riqueza de la familia, la cultura, las creencias y otros factores no deben ser nunca un condicionante en el trato de otro ser humano.
De este modo, nos encontramos en la actualidad debates que no deberían ni plantearse, ya que deberíamos haber desarrollado una conciencia social fruto de una coherencia histórica y de unas reglas éticas que desde que el ser humano es inteligente se han formado. Un ejemplo de debate actual impropio es la pena de muerte. Si alguien se plantea la muerte de otro ser humano como respuesta o solución a algo es que, casi con total certeza, no merece más respeto que el sentenciado. Sin embargo, cabe reconocer que desde el dolor de una pérdida cercana, la cólera y la ira nos invada y deseemos la muerte de quien ha provocado dichos sentimientos, pero con un tiempo de reflexión y pensando con la cabeza, no con el corazón, es una barbarie aceptar la muerte.
Otro sinsentido es la aceptación del maltrato de los animales. ¿Quiénes somos para creernos dueño de todo lo que habita en este mundo y, si nos place, maltratarlo? Y aún es más bárbaro, si cabe, la justificación de dichas actividades por que es la tradición. Y un cuerno, señores. ¿Y la tradición de las reglas éticas y morales? ¿Dónde quedan tantos siglos de desarrollo mental? ¿Por qué decidimos validar por la tradición la tortura animal y omitimos tanto reglas éticas y morales como normas políticas forjadas durante siglos? Muy coherente, rechacemos doctrinas de Kant, Maquiavelo, Rousseau,etc. y aceptemos las palizas que le dieron 4 analfabetos hace 200 años a un toro.
Por todo esto, urge una renovación moral de la sociedad española desde la base de la educación mediante la implantación de valores. Si se planta bien la semilla evitaremos que crezca torcida, que crezca como quiera, pero respetando siempre unos principios básicos. Y mientras no se produzca esta renovación, disfrutemos de la hegemonía del cazurrismo.

24 agosto 2012

Sombras

*

La habitación estaba impregnada de una aura extraña. Cuadros barrocos en dos de las cuatro paredes de la habitación. Ornamentación sobrecargada de los distintos elementos del habitáculo. Luz lúgubre que ilumina tristemente la estancia y se focaliza sobre un montón de hojas de papel y un tintero con una pluma. Vivaldi inunda la habitación con el Invierno de sus Cuatro estaciones desde un tocadiscos en un rincón del lugar.
Un hombre abre la puerta. Se sienta en la silla. Moja la pluma en el tintero y tras dibujar las líneas del pentagrama empieza a escribir notas a gran velocidad escuchando en su cabeza la música que él mismo estaba componiendo. Las notas de Vivaldi se desdibujaban y las notas que el compositor había escrito empezaron a sonar sin razón ninguna en el tocadiscos. Algo empezó a crecer en las sombras al ritmo de la composición; las mismas sombras eran las que crecían y creaban una forma similar a la de un humano. Era un hombre, un hombre de sombras. De esa música acababa de nacer un asesino.

**

El escrito soltó el bolígrafo, cerró su cuaderno y salió de la habitación blanca, iluminada, sencillamente decorada y de suave ornamentación. Recorrió el largo pasillo hasta que entró en la segunda puerta a la derecha desde la puerta de entrada. Era el salón. Entró y se sentó en su sillón mientras escuchaba a Mozart y pensaba en lo que acababa de escribir. Se sentía como si hubiera creado algo allende de una simple historia.

***

El músico caminó a través de su oscura casa pensando en lo que había acaecido momentos antes en la habitación. ¿Por qué sus notas habían sonado? Pero eso no era lo que más le preocupaba, algo oscuro había nacido de esas notas. Salió por la puerta principal al jardín y lo recorrió por el camino de piedras que separaba las dos partes del inmenso y gélido jardín repleto de estatuas. Cuando llegó a la la gran puerta metálica del jardín la abrió sintiendo que algo no iba bien, su partitura sonaba cada vez más fuerte en su cabeza. Las notas que había escrito estaban terminando conforme se acercaba a la esquina y, cuando la dobló, escucho nuevas notas de la que había sido su partitura en su cabeza. Vio allí a su hija. Estaba más que muerta, estaba clavada en la pared pintada de sangre y en su pequeño cuerpo se diferenciaban más de 7 puñaladas. La música de su cabeza se tornó lento moderato acompañando a las lágrimas que por su mejilla  se precipitaban. Esto lo había hecho su creación, su partitura, su música. Cuando se acercó para besar a su hija vio algo escrito en la pared:
"Letras y notas me crearon. Yo crearé dolor. Yo os mataré."

****

La noche es oscura y cerrada. Un hombre está plantado frente a una casa. Avanza y fuerza  la cerradura con relativa facilidad. El hombre avanza con determinación y abre la segunda puerta a la derecha desde la entrada. Allí hay un hombre durmiendo en un sillón mientras suena Mozart. 
-Mozart, ¡bah! El barroco sí fue un buen periodo. Vivaldi es un maestro. -dice con desdén.
Se acerca al sillón, deja caer la mano sobre el hombro del hombre dormido, éste despierta.
El escritor, sudoroso, se da cuenta de que ha sido un sueño, puesto que no hay nadie en la habitación, pero sobre el reposabrazos de su sillón se divisa una carta.

Tus letras viajan y crean mi música, Mis notas viajan y crean la muerte. Ambos hemos creado dolor, solo tu que iniciaste la creación podrás remediarlo. Rápido, hemos creado algo real, algo que no se quedará en la ficción de tus letras o mi música.

El escritor se puso nervioso, no sabía como podía haber ocurrido aquello. Apagó la música de Mozart y se dirigió rápidamente a su habitación donde abrió el cuaderno para tratar de escribir la historia de tal manera que terminase esta pesadilla. Cogió con su mano temblorosa el bolígrafo, su dedo pulgar, tembloroso y sudoroso, lo pulsó y lo llevó al papel para arreglar lo que había escrito. Puso el bolígrafo 2 centímetros abajo del último párrafo y empezó. No había tinta. Las letras se escribían mientras el escritor las leía atónito. Sombras. Una gota de sangré cayó sobre el cuaderno desde la comisura de los labios del escritor. Moría. Entonces lo comprendió todo.

*****

Un grito estridente inundo la habitación al despertar el músico de su pesadilla. Tenía la sensación de que alguna parte suya había muerto. Sudoroso y a paso calmado se dirigió hacia el tocadiscos para poner algo de música que le volviera a la tranquilidad. Cuando llegó al tocadiscos vio un libro encima. Nunca había visto ese libro antes. Tapas marrones, sin títulos. Abrió el libro por la mitad y comenzó a leer:
Cogió con su mano temblorosa el bolígrafo, su dedo pulgar, tembloroso y sudoroso, lo pulsó y lo llevó al papel para arreglar lo que había escrito. Puso el bolígrafo 2 centímetros abajo del último párrafo y empezó. No había tinta. Las letras se escribían mientras el escritor las leía atónito. Sombras. Una gota de sangré cayó sobre el cuaderno desde la comisura de los labios del escritor. Moría. Entonces lo comprendió todo.
El músico cerró el libro rápidamente y empezó a correr huyendo de nada y intentado salir de la casa lo más rápido posible. Lo que había leído le había desvelado lo que pasaba, al igual que le sucedió al escritor, y por este motivo dejó de correr. Las sombras bailaban a su alrededor y él esperaba su muerte. Sangró el corte limpio de su cuello antes de que cayera su cabeza al suelo. El hombre de sombras disfrutaba de su obra mientras murmuraba:
Terminaré con todo lo que me creó. Las letras no me crearon. Las notas no me crearon. El que lee esas letras es mi creador y morirá. Sé que me estás leyendo. Allá donde hayan sombras estaré. Morirás.