27 marzo 2011

El viejo, el joven y la confianza.

-Chico, escucha lo que te voy a decir,no confíes en nadie, ese es el mayor problema del hombre
-La confianza confirma que un hombre es hombre y no que un hombre es robot.-afirmó furiosamente
-Mira chico, 1000 mujeres pasaron por mi cama y de ellas 900 eran putas y las otras cien putas y mentirosas. El tamaño sí les importa pero no el de tu miembro sino el de la cartera. Puedes pensar que es la mujer de tu vida, que nunca volverás a follarte ninguna más, pero un día volverás a casa, la miraras a los ojos y no verás más que cristal vació, y dentro de el vacío mentiras y maldad, y detrás de esto también verás que es una puta.
No me seas hipócrita viejo-dijo sin enfadarse- No obedeceré a los consejos de un borracho cuya máxima felicidad es otorgada por un vaso de güisqui barato.
-No ves con claridad las cosas, siéntate y bebe un trago-dijo dándole un vaso-Confía en mi.
Las copas se sucedieron  y el viejo no sucumbió a las maldades del alcohol, todo lo contrario que el joven cuyas fuerzas estaban diluidas en el vaso de güisqui.
-Chico, toca lección de vida, lección que no vas a olvidar.
El viejo se levanto y lanzó un puñetazo al joven que cayo a tierra  escupiendo un río de sangre y saliva con algún trozo de diente. Se bajó la cremallera y arrancó los pantalones del joven. Sin piedad introdujo su miembro, viejo y arrugado, por su ano. Mientras tanto le propinaba puñetazos al chico y soltaba palabras al viento que se confundían con los gritos de dolor.
-Chico, la confianza es el peor enemigo del hombre. Era hora que aprendieras esto, por las buenas o por las malas, en este caso por las buenas chaval.
-Déjame-suplicó como pudo el chico
-Cuando termine te dejaré, esto no lo olvidaras, chico, la curiosidad no mató al gato, fue la confianza. Lección de vida.
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