Caen las noches dolidas sobre
una cabeza mal pensante, cual guillotina imaginaria, cual decepción incrustada
bajo la piel irritada. No me protege, el sombrero de mentiras que construyen
las notas de viento acariciando el quicio de la ventana. No hace nada ante la
inmensidad desengañada, ante la realidad desencantada. Y cae el universo,
enorme, sobre mi coronilla, y ejerce presión sobre mis cervicales de mentira,
sobre mi cuello de materia, sobre mis ideas incorpóreas. Y solo percibo el
polvo estelar que se acumula en el ala del sombrero inventado...
SOY ESE POEMA
Hace 1 semana